Esa noche llovía y hacía un frío atroz que calaba hasta los huesos, tras
una disputa como tantas con su hermano no tuvo mas remedio que huir de
la casa, cansado de tantas historias y tantas desconfianzas hacia él, ya
que acababa de cumplir una condena por trafico de drogas, su hermano no
le terminaba de creer, pues siempre anduvo en líos.
Así que tendría que demostrarle como fuera, que realmente había cambiado y que la palabra libertad era muy importante para él, como para volver a cometer el mismo error, pues no le quedaba otra que luchar por encontrar un trabajo digno, pero para ello, tendría que esperar al día siguiente.
Mientras tanto tendría que pasar la noche en la calle debajo de un techado e intentar de encontrar unos viejos cartones que por suerte, no estuvieran empapados por la lluvia.
Todo fue tan confuso que al final pasó la noche en vela, con un inmenso frío.
A la mañana siguiente con apenas algo de dinero en la cartera, se dirigió al supermercado que había en la esquina del techado, para comprar algo para desayunar, y así calmar un poco el hambre, y fue en ese momento cuando le sucedió algo que jamás hubiese imaginado, al encontrarse con una antigua ex del instituto, que hacía años que no veía.
Aún demacrado de no haber dormido la noche anterior, se dirigió a ella, la cual al verlo quedó estupefacta después de tanto tiempo.
Se fundieron en un abrazo delante de los clientes que esperaban en la caja su turno, ya que trabajaba desde hacia años como cajera en el supermercado. Apenas tuvieron tiempo para conversar.
Ella le preguntó si vivía en la ciudad de nuevo, a lo cual el respondió con un sí rotundo, en ese momento se miraron fijamente a los ojos, suficiente para saber que seguía habiendo química entre ellos.
Marcos le propuso quedar en verse a la salida del trabajo, a lo cual ella aceptó encantada había acabado de romper con su actual pareja, y la cosa no pintaba bien, ya que no estaba dispuesta a perdonar ninguna infidelidad.
Quedaron a las tres de la tarde para comer juntos, no tenia que dar explicaciones a nadie, pues vivía sola. Y el por suerte estaba libre.
Marcos se despidió de Sacha. Ahora su prioridad era otra, la de encontrar trabajo. Se acercó a distintas oficinas de empleo, para que constaran sus datos en ellas, mientras tanto tendría que seguir buscando trabajo por su cuenta. Así que decidió acercarse al muelle pesquero, para ver si necesitaban descargar algunas cajas.
En el muelle solía a ver bastante aglomeración, unos subastaban pescado, otros cosían redes, y otros observaban como en este caso el viejo lobo. Si, así era como le llamaban de aspecto mas bien grueso con pelo y barbas canosas por los años, frunciendo el ceño y fumando una pipa a la vez. En cuanto vio a Marcos de aspecto corpulento.
No dudó en llamarle con voz ronca. Eh tu el nuevo.¿ Quieres acercarte? pues te veo por el muelle dando vueltas sin rumbo. ¿ A quien buscas ? en concreto a nadie señor, solo buscó algunas cajas para descargar y así llevarme el sustento para hoy a casa, ya que estoy en paro desde hace meses.
Esta bien me gustas, seré yo quien te dé el trabajo, ayuda a descargar al viejo lobo, pues ya está cansado de tantos años en el muelle.
De seguida Marcos arrancó con su trabajo sin pensarlo dos veces, esa oportunidad no te la brindan todos los días, a su termino después de unas 50 cajas descargadas del barco el viejo le pagó lo acordado, además de invitarle a unos tragos en la cantina, pues fue allí, donde se contaron parte de sus vidas. Al despedirse quedaron a la mañana siguiente, pero esta vez, bien temprano.
Texto: Silvia Hernández de Luis
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