Mi querida Adele, la sigo esperando ansioso tras los cristales de este antiguo Hospedaje, el cual la vi por vez primera intento visualizarla en mi mente ya que fue usted quien paso noches en vela junto a mi, para bajar aquella fiebre.Le estaré eternamente agradecido por lo que hizo, poco a poco voy recuperando mi memoria apenas salgo del lugar por mi perdida de visión, los días se hacen eternos para mí, casi diría que siempre es de noche, si no fuera por el canto de los pájaros al amanecer, ya que son mis únicos aliados.
Sin mas proferir estaría encantado de volverla a ver. Sí usted así lo decidiera, la esperare con gran entusiasmo, en los jardines de este preciado lugar para dar un largo paseo y poder conversar.
Pues si sigo entre estas cuatro paredes acabaré loco, y créame que no me gustaría, pudiendo cortejar a una bella dama. Frederick.
Texto: Silvia Hernández de Luis
