domingo, 28 de mayo de 2017

SIEMPRE TE AMARÉ

           Como cada mañana preparaban todo antes de salir, el los antiguos prismáticos que aún conservaba de su abuelo, ella el ultimo libro que estaba leyendo, titulado Nela, que la tenia totalmente intrigada.

La mañana de nuevo invitaba a pasear por esas playas, de arena fina y agua transparente, la mar estaba tranquila, el sol aún no calentaba lo suficiente, serian aproximadamente las ocho de la mañana  solo se apreciaba el sonido de las gaviotas al pasar, además del sonido de los barcos al llegar al puerto pesquero.

Después de el ansiado paseo, entre risas y arrumacos como si fueran dos adolescentes, el solía ir a las rocas, para desde allí divisar los barcos, ella se decantaba por sentarse en la arena, y así poder leer un poco.

Entonces el lanzó aquella botella, que había guardado la noche anterior, entre las rocas, para sorprender a su amada con una nota.

A su vez exclamo.  ¡Constanza creo haber visto una botella en el mar con una nota dentro, va hacia la orilla !

En ese momento Constanza alzó la mirada, hacia el mar, era cierto una botella se iba aproximando cada vez más.

Luis apresuro su paso desde las rocas, hacia su esposa, la cual ilusionada pero a la vez nerviosa, se le vino alguna que otra pregunta a la cabeza ¿ Sera que alguien necesita ayuda ? En ese momento se hizo con aquella botella, tiro de aquel tapón de corcho, y la volcó hacia abajo, para sacar aquella nota. La cual decía así:

Constanza eres la mujer de mi vida, le agradezco al señor haberte puesto en mi camino, gracias por hacerme tan feliz todos estos años. Siempre te amare.

Ella entre lagrimas se abrazo a su marido y lo beso con la misma pasión de cuando eran unos niños.
A pesar de los años, aquel amor seguía intacto entre ambos.

Texto: Silvia Hernández de Luis


                                           
                                       


                                   

viernes, 5 de mayo de 2017

EN LA PENUMBRA

En aquel antiguo Hospital, aún se escuchaban las voces de aquellos enfermos, que no pudieron soportar sus males, por no haber cura para ellos.

Por desgracia eran encerrados y abandonados a su suerte, hasta que morían de hambre o quizás de pena, por no existir el tratamiento que realmente necesitaban, solo recibían maltratos y vejaciones por parte de sus superiores.

Era por ello que sus almas quedaron atrapadas en aquel antiguo Hospital, clamando Justicia por sus muertes, pero ya nada se podía hacer por ellos, solo rezar por sus almas para que al fin descansaran en paz.

Texto: Silvia Hernández de Luis