Le encantaba despertar en la mañana junto a él, con las piernas entrelazadas, con la ilusión de amarlo como a nada, con la sensación aún de una nueva noche de amor, de pasión y desenfreno, pues conocían cada milímetro de sus cuerpos.
En la mañana una sonrisa, una mirada cómplice de que tal fue. Una ducha, un café, además de planes por hacer, que hacia que sus días fueran felices junto a él.
Texto: Silvia Hernández de Luis
lunes, 31 de octubre de 2016
martes, 18 de octubre de 2016
MALDITA ARROGANCIA
Aún dolida, haría lo posible por estar en su mente para que la siguiera recordando a cada paso, que por mucho que quisiera arrancarla de su vida no pudiera, pues sabia como adueñarse de sus noches de sus días, sabia como hacerlo a pesar de la distancia que existía entre ambos.Aunque el no quisiera reconocer, lo que realmente sentía, no podría escapar de sus encantos ni si quiera en sueños, pues todo le recordaba a ella desde el día de su partida.
Así que no tuvo mas remedio que darse por vencido y acabar escribiendo una carta que estaba completamente seguro que tardaría meses en llegar a su destino, pero era su única esperanza para recuperar de nuevo el amor de su prometida antes de que fuera demasiado tarde.
Carta de Bryan
Mi querida Constanza los días son largos y duros desde su ultima visita a tierras escocesas jamás pensé echarla de menos como lo estoy haciendo, la tengo grabada en mi alma, le pido me perdone, por el daño que haya podido causar mi arrogancia.
Espero la carta no llegue demasiado tarde, para no perderla para siempre, pues jamás me lo perdonaría. Aunque usted no lo crea la sigo amando mas que a mi propia vida. Bryan.
Texto: Silvia Hernández de Luis
domingo, 9 de octubre de 2016
PUEBLO DE PESCADORES
No se pues el porque de tanto mar después de tantos años, últimamente me apasionan las fotos de los mares, de los faros, contaré que de pequeña viví en un pueblo pesquero precioso, un pueblo tranquilo donde la mayoría de su gente eran pescadores.
Recuerdo el pasear por sus calles y encontrarme en las mismas puertas de sus casas a los hombres cosiendo sus redes, aquellas que zarparían a la mar.
Jamás olvidaré mi primera noche en aquel pueblo, mi padre fue destinado allí para trabajar y tuvimos que marcharnos de nuestro hogar, para encontrar uno nuevo, el cual encontramos ilusionados, la playa la teníamos a un paso, tanto era así que los días de tormentas y oleajes pasábamos un miedo atroz, pues el agua llegaba a nuestras casas, a veces el temporal duraba días otras en cambio al día siguiente el sol brillaba como nunca.
Cada vez que podía me acercaba a la arena, mas bien cerca de la orilla y me pasaba horas escribiendo y contemplando el horizonte.
Desde siempre me ha encantado escribir y espero que así siga siendo, al menos hasta viejita, que ya mi vista este cansada por los años, y mis manos no tengan fuerzas o habilidad para poder teclear las letras de mi ordenador.
Pero para ello aún queda mucho. Mientras tanto seguiré escribiendo para todos vosotros, con todo mi corazón y toda mi ilusión.
Texto: Silvia Hernández de Luis
miércoles, 5 de octubre de 2016
ANI Y SUS CASTAÑAS
Pronto llegaba el frió y con ello los to santos. Ani seguía siendo la castañera mas antigua de aquella ciudad, ya que siempre conservo ese oficio cuando se aproximaban las fechas.
Pertenecía a una humilde familia y ella quiso seguir con la tradición familiar, ya desde niña ayudaba a sus padres a tal labor y a pesar de sus años seguía en el oficio.
Su pelo era canoso casi siempre lo llevaba recogido, la recuerdo con su toca de lana dejada caer sobre sus hombros, ya que las tardes eran frías y mas en aquella ciudad.
Siempre la recordare en aquella calle concurrida por algunos traseuntes a su paso. Pues me encantaba el olor tan especial que desprendía el olor de las castañas asadas que hacia, siempre tan ricas.
Ya desde niña le tuve un aprecio especial, lloraba para que mi madre me dejara con ella y poder ayudarle, pero era muy pequeña para ello aún.
Cuanto recuerdo sus palabras. Algún día te quedaras esa era su forma de convencerme ademas de mi ansiado cartucho de castañas calentitas.
Así me iba feliz a casa todas las tardes a mi salida del colegio ya que le reprochaba a mi madre siempre lo mismo cada vez que veía a Ani y sus castañas.
Texto: Silvia Hernández de Luis
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