miércoles, 5 de octubre de 2016

ANI Y SUS CASTAÑAS

Pronto llegaba el frió y con ello los to santos. Ani seguía siendo la castañera mas antigua de aquella ciudad, ya que siempre conservo ese oficio cuando se aproximaban las fechas.
 Pertenecía a una humilde familia y ella quiso seguir con la tradición familiar, ya desde niña ayudaba a sus padres a tal labor y a pesar de sus años seguía en el oficio.

Su pelo era canoso casi siempre lo llevaba recogido, la recuerdo con su toca de lana dejada caer sobre sus hombros, ya que las tardes eran frías y mas en aquella ciudad.

Siempre la recordare en aquella calle concurrida por algunos traseuntes a su paso. Pues  me encantaba el olor tan especial que desprendía el olor de las castañas asadas que hacia, siempre tan ricas.

Ya desde niña le tuve un aprecio especial, lloraba para que mi madre me dejara con ella y poder ayudarle, pero era muy pequeña para ello aún.

Cuanto recuerdo sus palabras. Algún día te quedaras esa era su forma de convencerme ademas de mi ansiado cartucho de castañas calentitas.
Así me iba feliz a casa todas las tardes a mi salida del colegio ya que le reprochaba a mi madre siempre lo mismo cada vez que veía a Ani y sus castañas.

Texto: Silvia Hernández de Luis

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