viernes, 9 de septiembre de 2016

TRISTEZA

Tras los cristales de aquella cafetería, solía contemplar a su nieto todas las mañanas antes de entrar al colegio, ya que su nieto por desgracia ni siquiera sabia de su existencia.

Su madre nunca le contó nada, hacia tantos años que había fallecido su padre, que nunca le contó de su abuelo, pues apenas tenia un año cuando sucedió aquella tragedia, que los dejó a todos rotos de dolor.

Así que la única esperanza que le quedaba a ese abuelo era poder ver crecer a su nieto aunque fuera en la distancia.

Texto: Silvia Hernández de Luis


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