sábado, 13 de febrero de 2016

JUSTICIA

La soledad que se percibía en la casa era sublime, nada ni nadie podría cambiar lo que alguna vez se vivió en ella, nada era lo que parecía ni los vivos estaban vivos, ya que carecían de sentimientos, ni los muertos estaban muertos, pues permanecían vagando sus almas por la antigua casa, esperando que algún día se hiciera justicia por ellos.

Texto: Silvia Hernández de Luis

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