El llegaba con una caja para entregar, se miraron por segundos pero hicieron como si no se conocieran ya que la relación entre ambos era nula, el nunca apreció el amor que ella sintió alguna vez por él o al menos eso parecía.
Así que no tuvo mas remedio que ser lo suficientemente fuerte, para contener sus lagrimas, aguardar su turno en la cola y una vez dejado el paquete, seguir su camino, sin mirar hacía atrás.
Pues la vida por circunstancias, los separaba como si fueran dos extraños.
Texto: Silvia Hernández de Luis

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