El pueblo quedó deshabitado desde hacía años, cuantas historias y a la
vez cuantos silencios guardados, tras los muros de sus viejas casas, que
aún quedaban medio derruidas, pues las riadas arrasaron todo a su paso,
solo se apreciaba el silencio y la soledad de aquel pueblo fantasma que
algún día hubo vida en él.
Texto: Silvia Hernández de Luis

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