También cuentan que la tuvieron encerrada durante años a consecuencia de sus locuras, ya que temían por su salud, aparentemente tuvo una infancia normal, pero en las noches se comunicaba con los espíritus.
Su intención era ayudarles en lo que podía, pero el saber tantas historias y no poder hacer nada, la sumieron en una gran tristeza que por desgracia la fue debilitando poco a poco, hasta acabar con su vida.
Aunque la gente del pueblo contaban otra cosa. Como que la señorita
Acacia se había enamorado locamente de uno de los fantasmas que la
solían visitar.
Un joven apuesto uniformado que la quería hacer suya para siempre y la única manera que tenían de poder estar juntos era muriendo ella también.
Texto: Silvia Hernández de Luis
Un joven apuesto uniformado que la quería hacer suya para siempre y la única manera que tenían de poder estar juntos era muriendo ella también.
Texto: Silvia Hernández de Luis

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