jueves, 14 de abril de 2016

LAS BOTAS DE ALBERT

Como cada mañana mi hermano Albert y yo teníamos que atravesar el riachuelo.
 Antes de cruzar nos solíamos descalzar. Con una de mis manos solía subirme el vestido hasta la rodilla, para no mojarlo y con la otra sujetaba las botas de mi hermano y mis zapatos.
Aquella mañana se me resbalo una de las botas de Albert, lo que me causó mucha tristeza pues eran unas botas especiales para sus pies delicados, eran echas a mano especialmente para él. Sabía perfectamente el sacrificio que habían tenido que hacer mis padres para poder comprarlas, ya que éramos bastante pobres.
Jamás me lo perdonaré, cuanto lloré aquel día sentada en aquellas piedras junto a mi hermano.
Albert era mas pequeño que yo, además tenía un poco de retraso, por ello mi madre siempre me aconsejaba que no le dejara llevar las botas a él, que las podría perder algún día en el agua. Lo que nunca imagino que sería yo quien las perdiera....

Texto: Silvia Hernández de Luis

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