Esa tarde la señorita María apareció en nuestra casa sobre las siete, el día estaba algo lluvioso.
Papa anteriormente había escrito una carta a las hermanas Carmelitas,
por si podían mandar alguna chica para que se hiciera cargo de nosotros,
pues nuestra madre por desgracia había fallecido y papa no podía
hacerse cargo a consecuencia de su trabajo.
Recuerdo a María con una
falda larga gris, con unos zapatos abotinados de cordones y una
chaqueta entallada a la cintura, su pelo era rubio rizado lo llevaba recogido con un moño.
Note a Padre algo nervioso quizás esperaba a alguien mayor, pues María a pesar de tener 23 años se la veía mas joven aún.
La tarea no era nada fácil ya que tenía que hacerse cargo de todo y además éramos nueve hermanos....
Texto: Silvia Hernández de Luis

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