jueves, 23 de febrero de 2023

DESDE EL ANDEN

Aquella ciudad me había atrapado como solo ella misma sabía hacer. Desde la estación contemplaba el ir y venir de algún que otro tren, y eso me encantaba. Me hacia pensar en cada pasajero con una historia la cual contar y yo deseosa de escuchar, pues no se como me las arreglaba, pero siempre acababa alguien sentado junto a mí, con alguna que otra historia.

Aún recuerdo la historia de la señora Constanza, contándome lo feliz que era en su matrimonio junto a su marido y sus hijos, pero que aún así nunca olvido a su primer amor, que aún le recordaba y lo llevaba en su corazón, el sentimiento de la señora Constanza era puro y sincero como el que mas, a pesar de amar a su marido con locura almeno así me lo hizo saber, también lo amaba a él.

Esa fue una de las historias que partió mí alma en dos, tanto era así, que me atreví a preguntarle. Señora Constanza: ¿Dejara usted de amarle algún día? A lo cual la señora Constanza respondió con un nudo en la garganta, por supuesto que sí, el día que mi memoria falle, mientras tanto seguiré amándole.

Texto: Silvia Hernández de Luis
 

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