miércoles, 27 de junio de 2018

EN AQUEL CAJÓN

Nunca dudes de mi amor. En ese momento un nudo le aprisionaba la garganta era tanto lo que le amaba, sus lagrimas caían en aquel papel que guardaba con esperanza en aquella vieja mesa desgastada por el paso del tiempo, toda una vida de amor en él.

Era allí donde guardaba aquellas cartas que nunca se atrevió a mandar, pues en uno de sus arrebatos se marchó, dejándola desolada por mucho tiempo sin entender el por que.

Pronto fue sustituida lo que le causo un gran dolor pues lo amaba con locura. Guardo aquella carta junto a las demás bajo llave.

A pesar de su vejez su corazón seguía latiendo por aquel amor de juventud.

Texto: Silvia Hernández de Luis


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