martes, 24 de enero de 2017

EN AQUELLAS MONTAÑAS

Ni el tiempo ni la distancia podrían borrar lo que ya estaba escrito.
Aquella tarde conversaron durante horas, él no le supo reconocer que seguía sus pasos, quizás por falta de valentía.

Pero ella no le creyó puesto que desde siempre tuvo un sexto sentido, aquel que con el tiempo le daría la razón a su pregunta, pues él nunca dejo de seguirla aunque fuera en la distancia, porque sabia perfectamente, como había sido amado por ella y eso jamás lo olvidaría.

 Desde aquel viaje a las montañas su vida dio un giro inesperado, al estar  en el umbral de la muerte en una de sus expediciones, a su despertar del coma, el único nombre que pronunciaban sus labios era el de ella, aquella chica de corazón noble que un día tuvo entre sus brazos, aquella chica que le hacia soñar en la noche una y mil veces, la que volvería a estar en su presente Dios sabría hasta cuando.....

Texto: Silvia Hernández de Luis

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