jueves, 25 de agosto de 2016

MALTRATOS EN PLENA CALLE

Barrios conflictivos donde nadie oculta nada, peleas discusiones en plena calle, de personas que se amaron pero su historias se acabaron y solo queda entre ellos odio y rencor.
 Como podemos llegar a convertirnos en desconocidos y en enemigos unos de otros. Se me parte el alma el maltrato que sigue habiendo hacía las mujeres, lo siento es lo que veo desde los ventanales alarmada por gritos constantes, que me hacen asomarme para ver que ocurre.
Niños sufriendo los conflictos de sus padres.

Pero no me queda otra que alejarme con el alma partida sin poder hacer nada pues son tan solo transeúntes que jamás sabré de ellos, solo discuten y pelean a su paso por la calle, ni si quiera se a donde viven. Entonces cierro los ojos con el dolor de mi corazón y pido al señor para que la paz reine en sus corazones, y puedan volver a ser felices de nuevo algún día en sus vidas.

Texto: Silvia Hernández de Luis

Sergio Contreras - Te está matando (Videoclip Oficial)

2 comentarios:

  1. Preciosa y profunda reflexión Silvia, ¡cuántas cosas has conseguido en pocas palabras! Hablas de sentimientos tan profundos como enamorarse u odiarse, ambos son extremos, incontrolados por la razón humana, que nos hacen cometer locuras y sinsentidos. Dice San Ignacio de Loyola “en tiempo de crisis no hacer mudanzas”, es decir, no decidir en caliente, dejar que las cosas fluyan, y más tarde, desde la serenidad y la templanza tomar decisiones que puedan aportar soluciones y resolver el problema. Pero para tomar este comportamiento necesitamos ser dueños de nuestros actos y libres para elegir que debemos hacer.
    Y no dejas de reconocer que somos meros espectadores de estas tragedias (Pero no me queda otra que alejarme…), estamos frente a hechos reales, de dolor y angustia, pero miramos por la ventana como quien mira la pantalla del televisor. Es cierto que nos afecta interiormente lo que está ocurriendo, pero el miedo, quizás el mismo miedo que sufren las mujeres víctimas, nos paraliza y bloquea. Qué importante es aceptar cómo somos, es un signo de valentía. San Agustín dice: Conócete, acéptate y supérate. Es un buen itinerario para mirar con otras perspectivas nuestra vida.
    Y al final la oración, bálsamo y alimento. En soledad con Dios podemos poner en sus manos nuestras imperfecciones y deseos, hacernos unión con otros y sentirnos perdonados.
    Un saludo, Félix.
    fsjerez@ono.com

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