Puede que fuera una tormenta más, pero algo me decía, que en el transcurso de la noche algo sucedería no sé a veces es como si predijera lo que va a suceder, siento miedo pero es así, por muy duro que sea, desde niña siempre presentí cosas.
Aproximadamente seria las cuatro de la mañana, no paraba de llover los relámpagos eran fuertísimos, estábamos asustados, además de abatidos por el cansancio de no poder pegar ojo en la noche.
Éramos un grupo de amigos que habíamos decidido pasar un fin de semana en la sierra, llevábamos meses planeando aquel viaje, a pesar de saber que el tiempo no acompañaría decidimos poner rumbo hacia aquella casa de madera en la montaña, era preciosa con una gran chimenea justo en medio del salón.
Hacia bastante frío la lluvia golpeaba fuertemente los cristales, el ruido de aquella tormenta era atroz, entonces nos sentimos indefensos en aquel lugar, ya que además había un río cerca, fueron momentos de angustias y de tensión. Pero lo peor de todo estaba aún por llegar.....
Texto: Silvia Hernández de Luis

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