domingo, 3 de julio de 2016

ENTRE REJAS

Sentía sus pasos a mi espalda.
El miedo se apoderó de mí mientras caminaba, miré hacía atrás varias veces.
La calle estaba desolada, solo caminábamos aquel individuo y yo.

Me preguntaba quien sería y que quería de mí, porque me seguía.
Pero al doblar aquella esquina no me lo pensé ni un segundo, le esperé sigilosamente con la pistola que llevaba en el bolso, al pasar le apunté en la cabeza, aquel tipo se orino encima no me era de extrañar.
Le pregunté quien era y que quería, cuando de pronto me fijé en el tatuaje de su brazo, pertenecía a aquella banda de asesinos sin escrúpulos que habían matado a aquel chico meses antes. Desde entonces llevaba aquel caso.
Le hubiera volado la cabeza en ese momento, pero ello me hubiera convertido en una asesina igual que ellos. Así que le apunté, hasta llevarle a comisaria por suerte a dos pasos de allí.
Pues tenía demasiado claro que ese caso no quedaría impune, no pararía hasta ver entre rejas a cada uno de sus miembros.

Texto: Silvia Hernández de Luis

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