Solía recordarle en la soledad de aquel Faro.Por suerte era allí donde tenia todo el tiempo del mundo, para pensarle, quererle, amarle.
Como único testigo el mar, solo él conocía sus sentimientos, solo él sabía de esa señal, aquella que los mantuvo ilusionados por mucho tiempo.
Texto: Silvia Hernández de Luis
No hay comentarios:
Publicar un comentario