Solo se apreciaba los techos nevados de las casas pues las puertas y las ventanas quedaban algo cubiertas por la nieve, solíamos estar totalmente provisionados de comida, pues con las grandes nevadas no era recomendable salir de nuestras casas, el invierno se hacia largo aunque debo reconocer que a mi me encantaba, no importaba que hiciera frío con una buena chimenea y bastante leña no habría porque preocuparse o al menos a mí me lo parecía.Aunque a papa lo notaba algo preocupado, pues la ultima cosecha no había sido del todo buena, ya que habíamos tenido bastantes perdidas con las heladas. Mis padres temían que este invierno quizás fuera peor que el anterior.
Mi madre a pesar de dedicarse a las labores del hogar, se dedicaba a la elaboración de quesos artesanos había ganado varios premios ya que había logrado que sus quesos fueran conocidos en toda la comarca, estaba completamente segura que con el tiempo serian conocidos en casi todo el mundo, ya que mi madre ponía todo su amor en ellos, la solían felicitar constantemente por lo exquisito que estaban.
Gracias a esos quesos seguíamos adelante pues al menos podíamos subsistir, sobre todo cuando la cosecha no había sido la esperada.
Después del duro invierno recuerdo aquel día como si fuera ayer, el sol calentaba muy poco pero suficiente para ir derritiendo aquel hielo que aún quedaba como escarcha, al fin se acercaba la primavera, aunque quizás se hiciera algo de rogar........
Texto: Silvia Hernández de Luis
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