Sus almas esperaban impacientes para poder reunirse de nuevo.El solía aguardar su visita en aquella casa que tantos recuerdos compartieron en común, ella a pesar de tantos años, le seguía siendo fiel a su gran amor, aquel que la hizo maravillosamente feliz, aquel que le dio lo mejor de sí.
Era por ello que solía visitar aquella casa constantemente a pesar de estar algo derruida, pues intuía que su presencia permanecía aún allí, esperándola para cuando llegara la ansiada hora de partir.
Texto: Silvia Hernández de Luis
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